"I hate education, but I love learning", Joi Ito

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La empleabilidad del futuro (¿cercano?: Muy cercano)

El empleo es una característica inherente a los humanos, nos ha acompañado desde que somos lo que somos. Desde la más remota antigüedad, unas personas realizan tareas que otros no saben o no pueden realizar; o producen bienes para aquellos que no los poseen. Desde el Génesis (“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”) hasta Augusto Comte (“Es la división de trabajo la que llevaba a la evolución social”) el trabajo ha sido una constante en nuestras vidas y, probablemente, nuestra principal ocupación.

El trabajo o empleo comprende tareas que requieren esfuerzo físico y/o mental, encaminadas a producir bienes y/o servicios y saciar con ellos las necesidades humanas. En otras palabras, el trabajo es la solución a la escasez de bienes o servicios. ¿Qué ocurriría si por algún motivo, desapareciera esta escasez? A qué nos dedicaríamos los humanos si pasásemos de unas estructuras encaminadas a disminuir la escasez, a necesitar crear unas estructuras que gestionen la abundancia de bienes y servicios. ¿Y, qué pasaría si estos bienes y servicios no tuviéramos que generarlos los humanos, sino que algo o alguien los produjera y, sólo debiéramos preocuparnos de consumirlos?

Todas las visiones futuristas y apocalípticas propias del mundo del cómic y la ciencia ficción en las que la tecnología desplazará a millones de humanos de sus puestos de trabajo están ocurriendo durante la redacción de este texto en junio de 2016. Solo en las últimas tres semanas, Foxconn anunció que reemplazará a 60.000 trabajadores de su fábrica por robots. El ex CEO de McDonald dijo en una entrevista que, dado el aumento de los salarios, cerraría muchas franquicias. Walmart airea planes para comenzar probar drones en sus almacenes. Y, Elon Musk predijo que la tecnología de los automóviles totalmente autónomos llegará dentro de dos años (2018).

La respuesta a estas preguntas no es el objetivo de este artículo, pero si nos centraremos en analizar qué podemos hacer, como humanos, para convivir con una tecnología tan arrolladora, que sólo permite dos posturas ante ella: sentarnos en la playa a ver cómo el mar desaparece ante nuestros ojos sin pensar que este hecho puede ser lo que antecede a un tsunami; o, correr hacia las montañas buscando alguna tabla con la que poder intentar mantenernos a flote (o incluso surfear) la gran ola que se avecina.

Si crees que es mejor la primera opción puedes pasar al siguiente artículo de este blog; si te interesa la segunda, te daremos algunos datos sobre cómo buscar la tabla de surf que te ayudará en el intento.

No hablaremos de la tan conocida digitalización que todas las empresas ansían. Se viene hablando de la misma digitalización desde principios de los Ochenta y, los discursos y las expectativas siguen siendo los mismos casi cuarenta años después. Digitalizar lo analógico es más difícil que “analogizar” lo digital (que de por sí ya es bastante difícil). No nos ocuparemos en este capítulo de cuestiones relativas a la digitalización empresarial por varios motivos, que van desde el escepticismo que produce la idea de que algo nacido analógico y liderado por gente nacida analógica pueda realmente digitalizar un proceso que de por sí es analógico, hasta que nos parece más interesante sin duda proponer iniciativas que “nazcan” digitales, sin tener que preocuparnos después de cómo adaptar al nuevo mundo algo de un pasado muy cercano en cuanto a tiempo, pero muy remoto en cuanto a posibilidades y actores involucrados.

El primer error que te hará ser demasiado optimista con el futuro de la empleabilidad es lo que Ray Kurzweil http://www.kurzweilai.net/  llama “exponencialidad vs linearidad”. Pensar que lo que ha cambiado el mundo en los últimos cinco años será equivalente a lo que cambie en los próximos cinco es un (grave) error. Si Kurzweil está en lo cierto (basándose en la Ley de Moore) esto no ha hecho más que empezar y el futuro es muy impredecible, especialmente el propio concepto “futuro”.

 

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Hace 15.000 años estábamos en las cavernas y hoy tenemos varias máquinas autónomas paseando por Marte y alguna sonda fuera del sistema solar. Grandes avances, cierto, pero el ritmo no es constante, es posible que en los próximos meses, la tecnología avance mucho más rápido que lo hizo en el intervalo que separa a los sumerios de la invención de la imprenta. Hagamos un ejercicio de simplificación del concepto “épocas en la evolución” para resumirlo en los cambios en “la información y la forma en la que ésta se distribuye”.

¿Qué hacer ante esta inminencia de paso de la época 4 (actual) a la época 5 (que posiblemente ya ha comenzado y coexiste con la fase 4? Una buena alternativa parece estar, al menos, avisados. Una mejor alternativa es pensar qué puede necesitar una empresa de mi dentro de (por utilizar números redondos) cinco años (en 2021), si probablemente casi todo lo que hago a día de hoy en mi trabajo es posible que lo haga mejor una máquina (suena a ciencia ficción, pero los 60.000 ex empleados de Foxconn seguramente vean este escenario menos “hipotético”).

Las empresas, HOY, necesitan personas (que no es poco) capaces de manejar las máquinas pensadas para ayudar a las personas en su trabajo. Las competencias digitales son probablemente, las competencias (a secas). Trabajar en equipo, sin utilizar ninguna herramienta tecnológica (Skype, Hangouts, Slack, etc.) está dejando de ser una opción. Negocia, sin disponer de tus datos económicos en una documento compartido con tu equipo en Google Drive se antoja complicado hoy en día. Y, gestionar el tiempo sin alguna APP como el simple calendario del Smartphone o alguna herramienta Pomodoro no es la mejor opción.

Todas estas herramientas tecnológicas son simplemente ¡¡herramientas!! No podemos hacer ningún trabajo (ya sea cualificado, o no) sin conocer las herramientas que necesitaremos para desarrollarlo. No hay que sobrevalorar a la tecnología, pero tampoco infravalorarla, como un carpintero no infravaloraría nunca un destornillador o un martillo para hacer su trabajo.

Así pues, el conocimiento de las herramientas tecnológicas que nos permitan desarrollar mejor lo que se ha visto anteriormente en este iBook parece imprescindible, pero genera un nuevo problema. Es probable que tardes más en conocer una herramienta tecnológica nueva que ésta en quedarse obsoleta.

Qué hacer ante algo tan desesperante? El life long learning parece una buena alternativa. Aprender sin descanso (como haría una buena máquina con afán de ocupar tu puesto de trabajo) es una condición imprescindible para poder ser competitivo. Para lograrlo no es necesario apuntarse a cursos sin cesar, basta con una buena rutina de lectura de blogs[1] (http://techcrunch.com/ ) y micro (o nano) cursos (www.coursera.com ) que nos permitan poder asistir a ciertas charlas cercanas compatibles con los horarios de cualquier persona que trabaja y pretende ir al gimnasio antes de cenar con su familia (www.meetup.com)

Pasar todo el día interactuando con dispositivos programados (desde el ascensor hasta el Smartphone) si tener la más mínima idea de lo que ocurre dentro de ellos es equivalente a llevar treinta años trabajando en (por ejemplo) China sin habernos molestado en aprender una sola palabra o conocer una sola costumbre de aquellos con quien pasamos el día. Si no sabes nada de programación, necesitas conocer al menos sus fundamentos. No para programar, sino para entender el mundo que hay actualmente y, sobre todo, que vendrá . Efectivamente, es lo que estás pensando, la programación es el “nuevo inglés”. Una buena forma de empezar es Scratch (https://scratch.mit.edu/ )

Ahora que probablemente eres autosuficiente en lo referente al software, necesitarás poder integrarlo dentro del algún hardware, con lo que automáticamente pasarás a ser uno de los muy valorados hoy en día (y más aún en el futuro) makers. Por muy poco dinero puedes comprar un kit de Arduino (https://www.arduino.cc/en/Main/ArduinoStarterKit ) y conocer cómo funcionará el nuevo mundo en el que no habrá que esperar a que alguien fabrique lo que necesitas, si puedes fabricártelo tú mismo. La robótica, la electrónica y el mundo del open-hardware serán pronto conocimientos básicos que puedes adquirir sin esfuerzo y empezando desde cero. Por supuesto, si ya lo conoces, siempre puedes pasar directamente a experimentar el mundo de la impresión 3D por menos de 50$ (https://www.kickstarter.com/projects/101hero/101hero-the-world-first-us49-3d-printer?ref=category )

Estos artilugios puedes comprarlos con poco (o ningún) dinero. Probablemente podrás comprarlo con criptomonedas ( ya sea http://bitcoinfoundation.org/ u otras) y podrás emitir certificados y contratos en un mundo absolutamente descentralizado la tecnología Blockchain te ayudará a conocer, sea cual sea tu sector de actividad (http://blogs.wsj.com/cio/2016/02/02/cio-explainer-what-is-blockchain/ )

Las probabilidades de que todo lo comentado en este capítulo esté obsoleto cuando llegues a leerlo son muy altas. Pero el objetivo principal del mismo es que, al igual que hemos pasado siglos viviendo rodeados de petróleo sin saber aprovecharlo. Y, sólo en las últimas décadas, éste ha transformado el mundo, muchas tecnologías que ya existen pueden hacerlo de igual forma, es sólo cuestión de saber aprovecharlas para poder coexistir con ellas, al menos en un futuro cercano.

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El futuro del dinero

Probablemente habréis oído hablar de ello desde hace algunos años, pero con los recientes problemas económicos que todos conocemos, una moneda “virtual” creada en 2009 está adquiriendo cada vez más protagonismo casi al mismo ritmo al que aumentan los lugares en los que puede ser utilizada, el Bitcoin.

Al contrario que monedas como el Euro, el Yen o el Dollar, el Bitcoin no depende de la confianza de un emisor central, sino que se basa en una red P2P formada por una serie de bases de datos distribuidas en nodos que permiten realizar transacciones de forma segura, asegurando además la eficacia del sistema para que cada Bitcoin solo pueda gastarse una vez y por una única persona.

Hay un número limitado de Bitcoins y su oferta la regula el propio software y el consenso de los usuarios del sistema, de tal forma que el número de  en circulación aumenta de forma limitada según lo requiera la potencia de computación del propio sistema y el número de participantes en él.

Como cualquier otra moneda, el Bitcoin cotiza (a 90 € en el momento de escribir este post) y su hipotética “fuerza” radica en que es un sistema “democrático” ya que se autorregula por sus propios usuarios, que no tiene ningún tipo de restricciones ni de intermediarios y que los Bitcoins son de sus usuarios, es decir, no pueden ser intervenidos por ninguna autoridad o ente. Su cotización es muy volátil como veis y ha evolucionado desde 40 USD a principios de marzo hasta 240 USD a primeros de abril.


Una vez que el usuario adquiere sus Bitcoins, estos se guardan en su wallet virtual y puede utilizarlos en transacciones electrónicas, en lugares virtuales como Amazon o en establecimientos reales como Wall Mart, 7-eleven, etc. Más info en http://bitcoin.org/es/  

Si queréis profundizar en el funcionamiento del sistema os recomiendo este curso que acaba ce publicar la Khan Academy en https://www.khanacademy.org/science/core-finance/money-and-banking/bitcoin/v/bitcoin-overview

Mi primera impresora 3D

Hace un par de días he tenido la oportunidad de probar en directo mi primera impresora 3D y la verdad es que me he quedado impactado. Además de haberme parecido bastante más fácil de utilizar de lo que me imaginaba, “tocando” los productos que imprimen estas impresoras me he dado realmente cuenta de su tremendo potencial.

Por lo visto, lo más habitual es encontrarse con impresoras que imprimen en ABS (Acrylonitrile butadiene styrene) o en PLA (Poly Lactic Acid). Esta es la que hemos probado:

Imprime en ambos materiales y tiene unas “hermanas mayores” que imprimen hasta en dos colores.

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En 13 minutos puede imprimir cosas con unos acabados muy muy buenos como estos (las gafas son geniales aunque tardan mas)

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Otra de las cosas que me impresionó del ABS fue su elasticidad, fijaros que flexible es en este video:

La cosa mejoró mucho cuando probamos los objetos complejos como esta cadena que la impresora imprimió en menos de 10 minutos y de una sola “pieza”

Pero sin duda, mi momento favorito fue cuando hablamos de “objetos imposibles” que no pueden escanearse con un escaner 3D ya que no existen todavía. Os dejo una última imagen de uno de ellos y un vídeo más de su funcionamiento

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iBooks, cómo Apple esta cambiando de nuevo el mundo (educativo)

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¿Pero entonces, qué es un MOOC?

Una bicicleta para el cerebro

Si conseguis ver este vídeo sin emocionaros, id a que os lo miren

Habrá o no iPhone 5?

Tras muchas semanas de rumores hoy creo que he llegado a la conclusión de que si tendremos nuevo iPhone el dia 4 de octubre.

No creo que se trate de un modelo tan espectacular como el de este video

Pero si Al Gore tiene estos deslices http://www.movilzona.es/2011/09/23/al-gore-de-asegura-que-habra-un-iphone-5-y-un-iphone-4s-plus/ y ya asistimos a los míticos fallos antes de comercializarse http://www.movilzona.es/2011/09/23/iphone-5-presenta-el-primer-fallo-de-fabricacion-en-su-pantalla/ a los que tanto nos tienen acostumbrados los rumores… todo parece apuntar que si.

Hoy me decido a escribir este post porque hemos tenido la señal definitiva. Al hilo del post en el que os contaba la opinión de los vendedores del barrio sobre el iPhone 4 y el Samsung Galaxy (https://mmediaproject.wordpress.com/2011/08/30/iphone-4-vs-samsung-galaxy-ii-y-los-consejos-de-los-vendedores-de-telefonos/) esta mañana mi amigo Lenin me ha contado que ayer mismo les comentó en la tienda que no sabía si comprarse el iPhone4 (ahora que bajara de precio al sacar el 5) o el Samsung Galaxy, a lo que el vendedor le dijo: “comprate el Samsung, Apple no va a sacar ningún nuevo iPhone”.

Eso que significa? Tenemos iPhone 5 (o al menos iPhone 4S) garantizado…